Cuando
nos conectamos con un proxy, el servidor al que accedemos en realidad recibe la
solicitud del proxy, en vez de recibirla directamente desde nuestro ordenador.
Puede haber sistemas proxy que interceptan diversos servicios de Internet. Lo
más habitual es el proxy web, que sirve para interceptar las conexiones con la
web y puede ser útil para incrementar la seguridad, rapidez de navegación o
anonimato.
El
proxy web es un dispositivo que suele estar más cerca de nuestro ordenador que
el servidor al que estamos accediendo. Este suele tener lo que denominamos una
caché, con una copia de las páginas web que se van visitando. Entonces, si
varias personas que acceden a Internet a través del mismo proxy acceden al primer
sitio web, el proxy la primera vez accede físicamente al servidor destino,
solicita la página y la guarda en la caché, además de enviarla al usuario que
la ha solicitado. En sucesivos accesos a la misma información por distintos
usuarios, el proxy sólo comprueba si la página solicitada se encuentra en la
caché y no ha sido modificada desde la última solicitud. En ese caso, en lugar
de solicitar de nuevo la página al servidor, envía al usuario la copia que
tiene en la caché. Esto mejora el rendimiento o velocidad de la conexión a
Internet de los equipos que están detrás del proxy.
Otro caso típico de uso de un proxy es para navegar anónimamente. Al ser el proxy el que accede al servidor web, el proxy puede o no decir quién es el usuario que lo está utilizando. El servidor web puede entonces tener constancia de que lo están accediendo, pero puede que piense que el usuario que lo accede es el propio proxy, en lugar del usuario real que hay detrás del proxy. Hay proxies anónimos y los hay que sí informan del usuario real que está conectado a través del él.
Utilizar un proxy también tiene sus desventajas, como posibilidad de recibir contenidos que no están actualizados, tener que gestionar muchas conexiones y resultar un cuello de botella, o el abuso por personas que deseen navegar anónimamente. También el proxy puede ser un limitador, por no dejar acceder a través suyo a ciertos protocolos o puertos.
Ventajas de los PROXY
En general
(no sólo en informática), los proxies hacen posible:
- Control: sólo el intermediario hace el
trabajo real, por tanto se pueden limitar y restringir los derechos de los
usuarios, y dar permisos sólo al proxy.
- Ahorro. Sólo uno de los
usuarios (el proxy) ha de estar preparado para hacer el trabajo real. Con
estar preparado queremos decir que es el único que necesita los
recursos necesarios para hacer esa funcionalidad. Ejemplos de recursos
necesarios para hacer la función pueden ser la capacidad y lógica de
cómputo o la dirección de red externa (IP).
- Velocidad. Si varios clientes van a
pedir el mismo recurso, el proxy puede hacer caché: guardar la respuesta
de una petición para darla directamente cuando otro usuario la pida. Así
no tiene que volver a contactar con el destino, y acaba más rápido.
- Filtrado. El proxy puede negarse a responder
algunas peticiones si detecta que están prohibidas.
- Modificación. Como intermediario que es, un
proxy puede falsificar información, o modificarla siguiendo un algoritmo.
Desventajas de los PROXY
En general
(no sólo en informática), el uso de un intermediario puede provocar:
- Anonimato. Si todos los usuarios se
identifican como uno sólo, es difícil que el recurso accedido pueda
diferenciarlos. Pero esto puede ser malo, por ejemplo cuando hay que hacer
necesariamente la identificación.
- Abuso. Al estar dispuesto a recibir
peticiones de muchos usuarios y responderlas, es posible que haga algún
trabajo que no toque. Por tanto, ha de controlar quién tiene acceso y
quién no a sus servicios, cosa que normalmente es muy difícil.
- Carga. Un proxy ha de hacer el
trabajo de muchos usuarios.
- Intromisión. Es un paso más entre origen y
destino, y algunos usuarios pueden no querer pasar por el proxy. Y menos
si hace de caché y guarda copias de los datos.
- Incoherencia. Si hace de caché, es posible
que se equivoque y dé una respuesta antigua cuando hay una más reciente en
el recurso de destino. En realidad este problema no existe con los servidores
proxy actuales, ya que se conectan con el servidor remoto para comprobar
que la versión que tiene en caché sigue siendo la misma que la existente
en el servidor remoto.
- Irregularidad. El hecho de que el proxy
represente a más de un usuario da problemas en muchos escenarios, en
concreto los que presuponen una comunicación directa entre 1 emisor y 1
receptor (como TCP/IP).

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